Las próximas elecciones de autoridades regionales en Colombia
proporcionan una oportunidad privilegiada para hacerse una idea del estado de la política en el país aún cuando comentarios
de prensa señalan que se mantendría la actual situación.

El próximo domingo, en una fecha hegemonizada por las elecciones
presidenciales en Argentina, en Colombia serán elegidas
autoridades de gobernaciones, alcaldías y consejos municipales
en sus 1.100 municipios de los 32 departamentos. Participan 86.467 aspirantes [Terra.es].

Una campaña que ha visto a 20 candidatos a alcaldías y
consejos caer asesinados - en crímenes adjudicados a lasFARCs .
Por otro lado, a los paramilitares se le acusa de interferir con
amenazas o promoviendo sus propios aspirantes. El gobierno ha recibido críticas por las restricciones a la libertad de prensa
en el día de la elección, al obligar a que la
información de prensa deba previamente ser autorizada por la
autoridad. [IPS]

El mayor centro de atención es la disputa por la Alcaldía de
Bogotá (ciudad de 7,8 millones de habitantes), donde la
oposición de izquierda confía mantener su mayoría.
El Polo Democrático Alternativo PDA postula el ex-senador Samuel
Moreno - que, de ser elegido, reemplazaría al actual alcalde, el
sindicalista Eduardo Garzón. [AFP]

Colombia se ha mantenido en la mirada regional por sus intentos - hasta ahora frustrados - de obtener la aprobación del Congreso de Estados Unidos para el TLC, por las negociaciones delegadas al presidente Hugo Chávez para obtener la liberación de Ingrid Betancourt así como por la información acerca de la parapolítica - los lazos entre los paramilitares y la élite gobernante - abiertos por las investigaciones judiciales.

La gran interrogante regional que plantea Colombia son los escenarios probables de resolución del conflicto de las FARCs así como acerca de la resolución de la 'parapolítica'. En esa óptica, cada elección entrega también señales del destino que escogerá
el país, entre los desafíos que plantean la resolución del Presidente Uribe de derrotar las FARCs por medio del Ejército y las políticas que podrían mejorar las condiciones de una resolución pacífica.

La liberación de Ingrid Betancourt podría ser una fuerte señal en este último sentido.